Caramelera de vidrio ámbar rayada con tapa
Caramelera redonda de vidrio ámbar esmerilado con relieve rayado y tapa, de 11 cm de alto.
Ficha completa
Un frasco chico de vidrio ámbar con tapa y relieve rayado. Es de esas piezas que se compran por decorativas y terminan usándose todos los días sobre la mesa del living o la mesada del baño.
De qué está hecho
Vidrio color ámbar esmerilado con relieve de rayas verticales en toda la circunferencia. El esmerilado es lo que le da ese aspecto mate y opaco en vez de brillante, y tiene un efecto secundario útil: no se marcan las huellas dactilares como en el vidrio pulido, cosa que en un recipiente que se abre veinte veces por día se agradece. El tono ámbar filtra parte de la luz, así que lo que guardes adentro se ve como una silueta y no como un contenido expuesto, que es medio la gracia de la caramelera.
Medidas y capacidad
Tiene 8,6 cm de diámetro y 6 cm de alto sin tapa, que se van a 11 cm con la tapa puesta. Es una pieza chica: entran unos treinta caramelos duros, un puñado de almendras, o los sobres de té de una semana. Los 11 cm de alto total dan la escala real, que es la de un vaso corto. Fuera de la cocina, esa medida funciona bien en el baño para algodones o hisopos, y en el escritorio para clips y gomitas.
Cómo se cuida
El vidrio esmerilado se limpia con agua tibia y detergente, y hay que secarlo enseguida: si lo dejás escurrir solo, el agua dura deja marcas blancas que sobre superficie mate se ven mucho más que sobre vidrio brillante. Para eso, un paño con un poco de vinagre las levanta. Evitá el lavavajillas repetido, que con el tiempo apaga aún más el acabado, y no lo uses para líquidos calientes.
Con qué compararlo
El frasco de vidrio transparente muestra el contenido y sirve para inventariar la despensa. Este va por el lado contrario: esconde y decora. Elegí según si querés ver o guardar.
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